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8 de marzo de 2026
“LA ARGENTINA QUE QUIERO ES UNA ARGENTINA EMPÁTICA, QUE CUIDE A SUS MUJERES, A SUS NIÑOS Y A SUS DIVERSIDADES.”

La escritora Dolores Reyes habló con nuestro medio sobre varias temáticas tanto literarias como sociales
Autora de Cometierra y Miseria, la escritora argentina Dolores Reyes construye una narrativa potente que combina realismo social, denuncia y sensibilidad literaria para abordar algunas de las heridas más profundas de América Latina: la violencia machista, los femicidios y la marginalidad.
En entrevista con nuestro multimedia compartió sus opiniones, ideas y anhelos como escritora y mujer argentina.
Literatura, violencia y memoria
En su obra, Dolores Reyes aborda problemáticas sociales urgentes: la violencia de género, la desigualdad estructural y la vida en los márgenes. Sin embargo, lo hace desde una escritura que no se limita a la denuncia, sino que también recupera la dimensión poética, simbólica y humana de esas experiencias.
Su segunda novela, Miseria, publicada en 2023, continúa explorando ese universo narrativo ampliando las voces, los territorios y los conflictos que rodean a sus personajes.
En ambas obras, la autora despliega una mirada profundamente política, atravesada por el feminismo y por una preocupación constante por las vidas que la sociedad suele invisibilizar.
El poder político de la ficción
Para Dolores Reyes, la literatura tiene una capacidad singular para iluminar aquello que muchas veces la sociedad intenta ocultar. La autora sostiene que la ficción no debe medirse en términos de verdad o mentira, sino en su capacidad de interpelar la realidad.
“La ficción tiene una herramienta increíblemente potente para señalar la realidad sin concesiones. Muchas veces por eso los libros incomodan o incluso son censurados”, reflexiona.
En sus novelas, esa mirada aparece con claridad: historias atravesadas por la violencia de género, la desigualdad social y las vidas que suelen quedar fuera de los relatos oficiales.
Escribir al amanecer
El proceso creativo de Reyes está profundamente ligado a la disciplina cotidiana. A pesar de su intensa vida familiar —es madre de siete hijos—, la autora sostiene una rutina de escritura que comienza muy temprano.
Cuenta que suele levantarse cerca de las seis de la mañana para escribir durante las primeras horas del día, un momento que considera especialmente productivo.
“Si pasan dos o tres días sin escribir siento que algo se acumula, como una presión. La escritura es también una necesidad”.
Leer un espacio que se sigue manifestando
Desde su publicación, Cometierra se transformó en un fenómeno literario que trascendió fronteras. La novela fue traducida a numerosos idiomas y generó múltiples espacios de lectura y discusión en bibliotecas, universidades y colectivos culturales.
La autora recuerda con emoción las repercusiones que recibió de lectores y lectoras de distintos lugares.
“Me mandaban videos leyendo el libro en plazas, en bibliotecas, en círculos de lectura. Fue muy emocionante ver cómo la gente le ponía el cuerpo y la voz al libro”.
Ese acompañamiento, sostiene, fue especialmente importante cuando la obra enfrentó intentos de censura.
La censura que le hizo promoción
Reyes relata que mientras se encontraba en Estados Unidos, participando en la feria del libro de Dallas y Nueva York, comenzaron a llegarle mensajes de odio y amenazas vinculadas a su obra.
“Fue muy fuerte. Empezaron a llegar mensajes de odio, amenazas. Yo estaba con otras escritoras y no entendía qué estaba pasando”.
Sin embargo, frente a esas situaciones, la respuesta del público fue contundente: lectores, bibliotecas y espacios culturales multiplicaron actividades de lectura y defensa de la obra.
Para la autora, ese respaldo confirmó algo fundamental: que los libros pueden generar comunidad.
La escritura que proyecta la interioridad
Durante la entrevista, también aparece con fuerza la dimensión emocional de la lectura. Reyes destaca que cuando un libro llega a distintos territorios no lo hace solo: lo acompaña la experiencia personal de cada lector.
“Cuando la gente cuenta lo que la lectura les produjo aparecen cosas muy profundas: heridas, cicatrices, procesos de sanación”.
Esa dimensión colectiva de la literatura, explica, es una de las experiencias más valiosas del oficio de escribir.
La conexión con el entorno y la Madre Tierra
En su paso por el norte argentino, la autora también reflexionó sobre la relación entre naturaleza, cultura y sensibilidad.
Mencionó la fuerza simbólica de la Pachamama y la profunda conexión con la tierra que se vive en esos territorios.
“Hay algo muy fuerte en la relación con la naturaleza. Esa conexión con la tierra atraviesa mucho de lo que sentimos”.
Imaginar otra Argentina es posible.
Hacia el final de la conversación, Reyes comparte una reflexión sobre el país que imagina y desea.
Una Argentina empática, solidaria y comprometida con el cuidado de las personas.
“La Argentina que quiero es la que construye en comunidad, la que no descarta a nadie como si fuera basura, la que cuida a sus mujeres, a sus niños y a sus diversidades”.
Para la autora, ese horizonte es una construcción colectiva que todavía exige compromiso y defensa cotidiana.
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