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21 de abril de 2025
Murió el papa Francisco, líder espiritual y político del siglo XXI
El Sumo Pontífice falleció esta mañana a las 7:35 hora de Roma, según informó El Vaticano. Nada en su trayectoria hacía prever el destino extraordinario que le reservaba la Providencia a Jorge Mario Bergoglio aquel 13 de marzo de 2013 cuando se convirtió en el líder de la Iglesia católica que recordará la posteridad
El papa habÃa salido recientemente de una prolongada hospitalización tras padecer una neumonÃa grave que lo mantuvo ingresado durante 38 dÃas, hasta su alta médica el pasado 23 de marzo. Según fuentes vaticanas, habÃa estado en estado delicado y habÃa enfrentado dos episodios crÃticos de salud durante el año.
Miles de personas se habÃan congregado en la plaza de San Pedro para verlo, luego de semanas de incertidumbre sobre su estado de salud. Su aparición generó una ovación entre los asistentes y fue interpretada como un gesto de fortaleza espiritual, pese a las visibles secuelas de su enfermedad.
Transcurrido el duelo, los argentinos podremos reflexionar acerca de cómo vivimos los acontecimientos de estos 12 años de un pontificado innovador.
Argentina le ha dado un Papa al mundo. Es un acontecimiento que el devenir del tiempo no hará más que agigantar.Aunque esa noche del 13 de marzo de 2013 el mundo asistió asombrado al anuncio de que el nuevo Papa venÃa de los confines de la tierra, una lectura retroactiva permite detectar algunos mojones en el camino, preparación o signos premonitorios de una trayectoria sin igual.
Jorge Mario Bergoglio nació en Buenos Aires, el 17 de diciembre de 1936, en el seno de una familia de inmigrantes piamonteses. Mayor de cinco hermanos, su padre era ferroviario, su madre, ama de casa.Ingresó al seminario de la CompañÃa de Jesús a los 21 años y fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969, doce años después. En junio de 1973, fue nombrado provincial de la CompañÃa de Jesús en la Argentina, cargo que ejerció durante seis años. De 1980 a 1986, presidió el Colegio Máximo de San Miguel, un centro universitario jesuita.
Es inevitable que una personalidad excepcional choque en un momento u otro de su vida con la incomprensión de sus contemporáneos, y Bergoglio no fue excepción. En 1991 fue enviado a Córdoba, como confesor en la residencia de la CompañÃa de Jesús, un cargo que no estaba a la altura de su talento y experiencia. Una “penitencia†quizás motivada por las pujas internas de su orden. Una suerte de exilio interior.Asà fue como, a comienzos de 1992, el futuro Papa salió de la órbita de la CompañÃa de Jesús, fue ordenado Obispo por Juan Pablo II, y nombrado obispo auxiliar de Buenos Aires. En la práctica, mano derecha del arzobispo Quarracino a quien sucederÃa en el cargo luego de su fallecimiento, el 28 de febrero de 1998.
No serÃa la última vez que algún superior, detectando su talento, lo promovÃa y lo colocaba en un lugar expectante para futuros cargos. La segunda vez, lo harÃa el mismÃsimo Ratzinger, como se verá.En la arquidiócesis de Buenos Aires, dejó su marca en la organización de la Pastoral Villera, en la permanente atención a los más olvidados y en sus homilÃas, verdaderas piezas teológicas, que ya son parte de su legado.
Bergoglio se hizo notar por sus colegas del mundo entero en dos ocasiones gracias a su capacidad de trabajo, su aptitud para el diálogo, su poder de sÃntesis, su buena pluma y sus ideas sobre lo que debÃa ser la renovación de la Iglesia.La segunda vez fue en 2007, en Aparecida, Brasil, donde fue encargado de la redacción del documento final -lo que luego llamarÃa el programa o mandato de su pontificado- en la Va Conferencia de Obispos Latinoamericanos, a la que asistió el papa Benedicto XVI.
Durante la crisis polÃtica, social y económica que sacudió Argentina en 2001, la Iglesia Católica, con Jorge Bergoglio a la cabeza, actuó como mediadora, cuando se creó la Mesa del Diálogo Argentino, de cuyos encuentros participaron dirigentes polÃticos, sindicales, empresariales y de organizaciones de la sociedad civil.
Esto no impidió que la Iglesia en general y Jorge Bergoglio en particular se convirtiesen en blanco de la animosidad de Néstor Kirchner y luego de su esposa y sucesora, Cristina Fernández, celosos de todo poder que pudiera hacerles sombra e intolerantes a la más mÃnima crÃtica, y sobre todo proclives a contentar a un progresismo agnóstico que pronto se convirtió en uno de sus principales soportes electorales.Bergoglio también tenÃa adversarios internos que, cuando cumplió los 75 años y presentó su renuncia a Benedicto XVI, intentaron que ésta le fuese aceptada de inmediato. Ignoraban que Ratzinger ya conocÃa bien al Cardenal primado de la Argentina y lo valoraba.
En el colmo del cinismo, ex integrantes de organizaciones armadas, que tuvieron como polÃtica dejar a sus militantes a la intemperie frente al aparato represivo, acusaron de haberlos desprotegido a quien en realidad les salvó la vida.
No obstante, en marzo de 2014, hizo una reflexión con cierto tono autocrÃtico: “Nosotros en América Latina hemos tenido experiencia de un manejo no del todo equilibrado de la utopÃa, y que en algunos lugares, no en todos, en algún momento nos desbordó, y al menos en el caso de Argentina, Años más tarde, varios autores hicieron justicia con el rol desempeñado por Bergoglio en esos tiempos y la ayuda que brindó a muchos frente a la represión ilegal.
En 2010, el gobierno envió al Congreso el proyecto de legalización del matrimonio homosexual, al que Bergoglio obviamente se opuso.Pero es cierto que en aquel comienzo del año 2013, nadie veÃa papable a Jorge Bergoglio. Él mismo habÃa reservado una habitación en el hogar de los jesuitas para su retiro. Aunque también pudo tratarse de una manera hábil de hacer que sus enemigos bajaran la guardia.
En vÃsperas del cónclave, el nombre de Jorge Bergoglio no circula casi en los mentideros polÃtico-religiosos, con la sola excepción del corresponsal de la CNN, José Levy, que lo nombra en los instantes previos al anuncio. Un detalle pudo quizás advertir a los observadores: la última actividad oficial de Benedicto XVI habÃa sido recibir en audiencia privada al arzobispo de Buenos Aires, recién llegado al Vaticano para participar del conclave.
Cristina Kirchner -y casi toda la elite local- se benefició de la indulgencia de Bergoglio y fue recibida de inmediato por éste, que se cuidó de toda tentación revanchista. Una lección de magnanimidad que los polÃticos argentinos se resisten a aprender.
La atención se centró en Aparecida, cuyo documento final llevaba la impronta del nuevo pontÃfice, y su aspiración a una Iglesia “en salidaâ€, capaz de alcanzar con su mensaje y servicio a todas las periferias humanas, geográficas y existenciales. Allà se gestó el pontificado de Bergoglio -como posibilidad- y su programa; allà anidó en la mente de muchos cardenales, y quizás en la del propio Joseph Ratzinger, la idea de un papa latinoamericano.
El impacto del pontificado de Bergoglio no puede medirse cabalmente aún, porque lo que ha sembrado modificará el futuro. Asà como su papado fue anhelado por muchos y preparado por ciertos acontecimientos, asà también Francisco trabajó en estos años con miras al porvenir y el resultado de sus esfuerzos podrá empezar a ser medido cuando se conozca el nombre del nuevo Obispo de Roma.
El Colegio cardenalicio ha sido renovado con miras a una más amplia representación de la iglesia universal. A dÃa de hoy, está formado por 252 cardenales: 138 son electores (pueden votar hasta los 80 años). Este cuerpo se ha universalizado: hay 94 paÃses representados. La inmensa mayorÃa de los cardenales electores, un 80 por ciento, han sido nombrados por Francisco.Por la peculiar naturaleza de la Santa Sede, el Papa no es sólo cabeza de la Iglesia Católica, referente principal de la religión que ha moldeado la cultura occidental, sino también jefe de un Estado que ha sido un actor protagónico en la historia y sigue desempeñando un rol trascendental en la escena mundial.
Cada Papa encarna la aspiración de la Iglesia en una etapa dada y a la vez deja su impronta personal en el gobierno de la Santa Sede y en la escena internacional.
Jorge Bergoglio, el pontÃfice que nadie esperaba, cautivó rápidamente a un mundo que hasta entonces ignoraba todo sobre él. Lo hizo con una sucesión de gestos impactantes y con un estilo de comunicación nuevo: un mensaje profundo expresado en lenguaje sencillo y directo. Sus homilÃas diarias, las audiencias generales de los miércoles en una plaza de San Pedro colmada, una liturgia despojada y un pastor que se dejaba abordar por la gente generaron una sensación de constante cercanÃa. La distancia de cualquier punto del mundo a Roma quedó salvada por una comunicación diaria en un lenguaje familiar que creaba intimidad y convertÃa al Vaticano en una capilla universal.Cada gesto contenÃa un mensaje polÃtico. La humildad con la cual se presentó al mundo, como obispo de Roma, era un consejo que más de un polÃtico harÃa bien en escuchar: “No hay que creérselaâ€. Somos todos instrumentos de algo superior, que nos excede, y cuyos designios no siempre podemos comprender cabalmente, parecÃa decir.
De Lampedusa en 2013 al corazón del Ãfrica en uno de sus últimos viajes pastorales en enero de 2023, el mundo pudo ver a Francisco hablar en nombre de los refugiados, de los expulsados de sus paÃses por crisis y guerras originadas en decisiones tomadas en las mesas chicas del poder mundial, de los desocupados despojados de la dignidad que da el trabajo, en vigilias de paz, fundido en abrazos interreligiosos, interpelando al G20, al Parlamento europeo o a la ONU, oficiando la misa más multitudinaria de la historia -en Filipinas ante millones de fieles- o tendiendo puentes, como entre Cuba y los Estados Unidos, o a través del mensaje a China, en busca de un acercamiento espiritual y cultural.
Yendo hacia las periferias, en el discurso y en la acción, en sus primeros años de pontificado, Bergoglio ocupó el centro geopolÃtico. A pocos meses de iniciado su papado, el diario Le Monde lo describÃa como un “verdadero animal polÃtico†que se está “imponiendo en la escena mediática mundialâ€.El estilo cálido y sencillo estaba al servicio de la transmisión de verdades sólidas y de la reafirmación de nociones que muchos desearÃan ver relativizadas.
Ciertos gestos iniciales del Papa, de apertura, llevaron a algunos a esperar, como ironizó Luke Coppen, editor del semanario británico Catholic Herald, “que el Papa dejase de ser católicoâ€.
El Papa quiso dar vuelta esa lógica para poner en primer plano los pecados del espÃritu: el egoÃsmo, la codicia, la indiferencia ante el dolor ajeno; señalar a “los mercaderes del temploâ€, los que no entienden que la riqueza “es un bien sólo si ayuda a otrosâ€. “Dios no se cansa de perdonarâ€, repetÃa, pero también aclaraba: “ojo, que Pedro era pecador, no corrupto: ¡pecadores sÃ, corruptos no!â€
Algunos confundieron esta actitud con una suerte de secularización, pero el Papa, a dos meses de haber asumido, pidió a los cristianos no tener vergüenza de vivir con “el escándalo de la Cruzâ€. Jesús no escandalizó por sus obras, sus palabras o sus milagros, sino porque afirmó ser Hijo de Dios. “Esto es lo que no se tolera, el demonio no lo toleraâ€, agregó. “Cuántas veces escuchamos: ‘Sean un poco más normales, no sean tan rÃgidos, sean razonables’. ‘¡No nos vengan con que Dios se hizo hombre!’ Podemos hacer todas las obras sociales que queramos, y dirán: ‘¡Qué bien la Iglesia, qué buena tarea social hace!’ Pero si decimos que hacemos esto porque estas personas son la carne de Dios, viene el escándaloâ€.
De hecho, a lo largo de estos años, hubo selectividad en la amplificación que se daba a sus declaraciones. Si el Papa decÃa que abortar es como contratar un sicario para matar, oÃdos sordos. Lo mismo pasó con sus condenas a la ideologÃa de género: “Es de las colonizaciones ideológicas más peligrosas, porque anula las diferenciasâ€, dijo el 10 de marzo de 2023 a La Nación. En la misma entrevista se explayó: “Hay gente un poco ingenua que cree que es el camino del progreso y no distingue lo que es respeto a la diversidad sexual o a diversas opciones sexuales de lo que es ya una antropologÃa del género, que es peligrosÃsima porque anula las diferencias, y eso anula la humanidad, lo rico de la humanidad, tanto de tipo personal, como cultural y social, las diferencias y las tensiones entre las diferenciasâ€.
Pero también abundaron los dirigentes argentinos que no dudaron en robarle tiempo para una audiencia y una foto, sin hacer luego de la defensa de la vida su principal bandera. “Soy católico, pero...â€, fue la patética excusa más escuchada, en boca de los mismos que luego le pedÃan que viniera al paÃs.
Con el peso de las crÃticas a la institución cayendo sobre las espaldas de su antecesor -lo que engrandece el gesto casi sacrificial de Joseph Ratzinger, que con su renuncia se llevó esa cruz al hombro- y utilizando el explosivo prestigio que ganó rápidamente en los primeros meses de su papado, Bergoglio avanzó en el reordenamiento interno de la curia, la transparencia administrativa y la apertura de las estructuras vaticanas para una mejor representación de la iglesia universal.Lo primero fue la creación de un Consejo de Cardenales que lo asesorarÃa en el gobierno de la Iglesia, con el objeto de que “los episcopados del mundo se vayan expresando en el mismo gobierno de la iglesiaâ€, como explicó. Un objetivo central fue el saneamiento de las finanzas vaticanas -motivo de una larga sucesión de escándalos-; decisión que no tardó en activar los lobbies a los que se habÃa referido en la primera conferencia de prensa en el vuelo de regreso de RÃo de Janeiro (septiembre de 2013), cuando ante la pregunta por la existencia de un lobby gay, respondió que todos los lobbies eran “un problemaâ€, como “el lobby de los avaros, de los polÃticos o de los masonesâ€.Esta tarea de reforma siguió de un modo más discreto o más alejado de la atención mediática, pero no menos disruptivo: lo prueban precisamente las operaciones que cada tanto trascienden. Una de las últimas fue el intento de atribuir crÃticas póstumas a Francisco por parte del papa emérito Benedicto XVI, fallecido el 31 de diciembre de 2022, y con quien Bergoglio, contra todo pronóstico malintencionado, convivió de modo armónico durante casi todo su papado.
Transcurrida cierta primavera “franciscanaâ€, volvió al ruedo el doloroso tema de los abusos, con investigaciones todavÃa en curso, y heridas sin cerrar. Aunque ha sido poco reconocido, fue Benedicto XVI quien reformó el derecho canónico para facilitar la expulsión de sacerdotes culpables de estos crÃmenes.También en el plano polÃtico la potencia del mensaje papal, a la vez que generó entusiasmo y esperanza en miles de fieles e incluso de no creyentes, empezó a suscitar resistencias.
Este mensaje no fue aceptado sin reticencias ni encontró siempre escucha y repetidores en un mundo en el que tantos sectores de interés se nutren del conflicto.
La posguerra frÃa defraudó las esperanzas de un mundo más plural, de una mayor democratización de la toma de decisiones a nivel mundial, y derivó en cambio en una intensificación de las tensiones. La competencia entre las principales potencias derivó en lo que el Papa llama la “tercera guerra mundial a pedazosâ€, la que se libran los poderes mundiales en terceros escenarios ante la indiferencia de muchos.En su encÃclica Fratelli Tutti, señaló la necesidad de gestar “organizaciones mundiales más eficaces, dotadas de autoridad para asegurar el bien común mundial, la erradicación del hambre y la miseria, y la defensa cierta de los derechos humanosâ€. Pidió “una reforma, tanto de la ONU como de la arquitectura económica y financiera mundialâ€, porque “una comunidad internacional debe basarse en la soberanÃa de todos y no en vÃnculos de subordinaciónâ€.
En los primeros tiempos de su pontificado, Bergoglio pareció también encontrar un eco desde el mundo de la polÃtica: la vigilia por la paz en Siria, la oración de palestinos y judÃos en el Vaticano, los puentes entre Estados Unidos y Cuba…
Algunos pretenden incluso imponerle una agenda, los temas sobre los que debe intervenir y aquellos en los que debe abstenerse. Se lo critica por hacer poco. No sin hipocresÃa los indiferentes ante la “Tercera Guerra Mundial a pedazos†que el Papa denuncia Muchos agnósticos de izquierda y derecha, responsables por acción u omisión, por incapacidad, por agresión directa o por un crescendo de provocaciones, de desatar estos conflictos, increpan al Papa por su supuesta inacción.
Sus últimos viajes, mantuvieron esta tendencia a ir a los sitios más olvidados. Incluso dentro de Europa, eligió ir a la Francia periférica: Marsella, en el extremo sur, y luego Córcega, visitada por un Papa por primera vez, la isla mediterránea es un reservorio de catolicismo en un continente descreÃdo, y el gesto pontificio se produjo al tiempo que la elite se daba cita en Notre Dame. Francisco ofició una misa en Ajaccio con el monumento a Napoleón de fondo. Un mensaje subliminal del que la clase polÃtica argentina no se notificó...